Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXXI Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B.
Lecturas del día: Rm 16, 3-9. 16.22-27; Sal 144, 2–5. 10–11; Lc 16, 9–15.
Comentario:
La formación de hoy la centraremos en estos dos versículos que el apóstol Pablo dirige en su carta a la comunidad de Roma: Rm 16, 17-18.
«Os ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido; apartaos de ellos, pues esos tales no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre, y, por medio de suaves palabras y lisonjas, seducen los corazones de los sencillos.»
Con ustedes, un fragmento de un interesante artículo en Internet: (1)
«Hay un pasaje muy poderoso aquí sobre lo que hacer sobre los problemas en la iglesia: Aquí hay un grupo de personas que están afirmando ser cristianos, pero quienes, a juzgar por el lenguaje del apóstol, no son realmente creyentes. El peligro, como lo resume Pablo, es que crean facciones en la iglesia, esto es, pequeños grupos disidentes que se juntan y enfatizan un punto particular de doctrina o enseñanza a la exclusión de todo lo demás. Eso siempre es un problema en la iglesia cuando la gente piensa que una cosa en particular es la más importante. Tenemos grupos hoy en día que enfatizan las lenguas, o la profecía, o alguna fase de enseñanza que ellos piensan que es la marca del auténtico creyente, a exclusión de todo lo demás. Pablo nos advierte sobre esto.»
«La segunda cosa que hacen es introducir prácticas o ceremonias que Pablo llama “obstáculos a la fe”, ciertos rituales o prácticas que estos grupos insisten que son las marcas del auténtico cristianismo. Construyen un sentido de superioridad. Dicen: “Si tienes esta marca, entonces realmente eres un cristiano”. Sus motivaciones, Pablo dice, no son para servir a Cristo, aunque dicen que así es. Estas facciones realmente se dedican a avanzarse a sí mismos, para conseguir seguidores, para ganar prestigio. Puedes notarlo por la forma en la que se comportan que eso es realmente lo que quieren. Sus métodos han de venir con palabras suaves y plausibles. Siempre utilizan un lenguaje bíblico. Siempre parecen ser los más dedicados y devotos de los creyentes. ¿Has notado cuántas sectas hoy en día están intentando volver a las Escrituras, discutiendo desde ellas para preparar camino para su fe? Otro método es la adulación. Hacen sentirse importantes a los cristianos. Les elevan sobre todo lo demás y les dan una marca particular de distinción, y adulan sus autoestimas como siendo miembros de la verdadera iglesia. Estas facciones siempre causan división.»
En el resto del artículo, el autor hace hincapié donde dice que de las Sectas nos debemos apartar; pero, falla en decir que San Pablo solo nos mandó a eso, y que nunca nos dijo que denunciemos los engaños de las Sectas. Al parecer, nuestro hermano no es muy amigo de la apologética. El mal está en que desvirtúa el mensaje a san Pablo y nos quiere hacer creer algo que San Pablo nunca dijo. Así están muchos pastores de la Iglesia Católica, en silencio ante muchos falsos evangelios que proliferan. En ello se ha de corregir, puesto que el propio San Pablo, Apolo, Judas Tadeo, y muchos más, dieron gran testimonio de defender públicamente la Fe ante falsos cristianos: Flp 1, 7. 16; Hch 17, 1-3. 17; 18, 24-28; 22, 1; 1Cor 9, 3; 2Tim 4, 16; 1Pe 3, 15; Jud 1, 1-4.
Para compartir:
1.- ¿Cuáles han sido los resultados del silencio ante la proliferación de las Sectas y de las falsas doctrinas?
2.- ¿De qué peligro nos protege la Palabra de Dios cuando nos ordena apartarnos de las personas que vienen con doctrinas distintas a las que hemos recibido desde los orígenes de la Iglesia?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) raystedman.org/es/devociones-diarias/romanos-9a16/el-dios-de-paz
