Apologética en la Liturgia de la Palabra
Miércoles, XXV Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Prov 30, 5–9; Sal 119, 29, 72, 89, 101, 104, 163; Lc 9, 1–6
Comentario:
La primera lectura nos trae un anuncio de parte de Dios que nos prohíbe añadir a su palabra doctrinas, mandatos o enseñanzas que Él no nos haya dado. Esto dice el Señor: “No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso” (Prov 30, 6).
Pero, entre católicos y protestantes, ¿quién añade? ¿Quién inventa lo que Dios no ha dicho? La mejor manera de saberlo es comparando la doctrina actual con la de los primeros cristianos, y con la Biblia.
Empecemos por la Iglesia Católica, con un ejemplo, sobre su doctrina acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. El siguiente es un escrito del siglo dos, tomado de San Ireneo (130 – 208 DC):
“Cuando la copa de vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía de la sangre y del cuerpo de Cristo y con ella se sostiene y se vigoriza la substancia de nuestra carne, ¿cómo pueden, pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios, que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el cuerpo del Señor y llega a ser parte de este mismo cuerpo?” (Contra los herejes 5,2,2-3)
Y lo comparamos con la Biblia:
«Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” (Mt 26, 26-28).
Lo dicho por Cristo es tomado por Pablo para cuestionar a los que dudan o niegan de la presencia real:
”Os hablo como a prudentes. Juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan” (1 Co 10, 15-17.)
Alli vemos con evidencia que la doctrina católica sobre la Eucaristía es exacta y la misma de la Biblia y de los primeros cristianos. Dígase igual con el mandato de Cristo en el Evangelio de hoy: «Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades” (Lc 9, 1). En los Sacramentos de la Confesión, de la Unción de los Enfermos y en la administración de los exorcismos, la Iglesia Católica es fiel a la doctrina de Cristo.
Ahora le queda a los hermanos protestantes hacer lo mismo. Demostrar que sus doctrinas coinciden con la Biblia y con los escritos de los primeros cristianos.
Para compartir:
1) ¿Cómo podemos demostrar quién añade cambios y alteraciones a la fe cristiana?
2) ¿Qué textos bíblicos fundamentan que los dogmas y mandatos de la Iglesia Católica no son añadiduras a la Palabra de Dios?
Elaborada por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
