Apologética en la Liturgia de la Palabra
Viernes, XV Semana del T. Ordinario
Lecturas del día: Is 38, 1–6, 21–22, 7–8; Is 38, 10–12, 16; Mt 12, 1–8
Comentario:
Tropiezan como quien, dando una flor como símbolo de amor a su madre, luego le anda dando más importancia a la flor, que al mismo amor que le debe profesar a su madre.
Siendo que el sábado era símbolo del descanso de Quien todo lo que hizo fue bueno (cf Gn 1, 4. 10. 12. 18), los fariseos y, hoy los adventistas, terminan dándole más importancia al “no hacer nada,” que al hacer todo bien. Por eso condenan y tildan de pecadoras a las personas en muchas obras de caridad que hacen, tan solo porque lo hacen un día sábado. Corrompen el evangelio, porque consideran abominación realizar obras de bien los sábados con la excusa de que aquello es trabajo, mientras asumen como santo el acostarse a dormir, a ver televisión, a escuchar música, a alimentar el ocio y la pereza cada fin de semana.
Alteran el sentido original del sábado.
Decía el monje San Macario de Egipto: “En la ley, dada por Moisés… que no era más que una sombra, Dios ordenaba a todos el reposo y no efectuar ningún trabajo en sábado. Pero este sábado no era más que una imagen y una sombra (He 8,5) del auténtico sábado que concede el Señor al alma.”
“En efecto, el Señor llama al hombre al descanso diciéndole: «venid todos los que estáis cansados y agobiados que yo os aliviaré” *(Mt 11,28).* Y todas las almas que confían en él y se le acercan… celebran un sábado verdadero, delicioso y santo, una fiesta del Espíritu, con un gozo y una alegría indecibles. Le devuelven a Dios un culto puro que le gusta, procediendo de un corazón puro. Este es el verdadero y santo sábado.” (1)
¿Cómo puede merecer el descanso quien ha sido obstáculo para hacer el bien?
El descanso es el justo derecho de quien ha hecho todo bien, tal como hizo Dios en la creación; y no una leguleya norma divorciada del mandamiento de la caridad. Por ese diabólico juego de doble moral fue que Jesús fustigó fuertemente a los fariseos en varias ocasiones.
Hoy, en el evangelio de Mateo, vemos uno de esos casos, en el que aplican la ley del sábado con excesiva rigurosidad para asuntos irrisorios, vanos, superficiales, intrascendentes, como el de agarrar del campo unos granos de trigo para comer; despreciando y pasando a un segundo lugar al mismísimo Dios. Tan ciegos que no vieron ante sus ojos la Ley en persona. ¡Así, tal cual, tratan hoy los adventistas a Cristo!
Para los cristianos, el descanso no está, exactamente, en un día determinado de la semana; sino en llegar a Cristo, dejar el pecado atrás y comenzar la vida eterna en Él, con Él y para Él. No necesitamos buscar a Moisés y pedir sus ordenanzas; porque ya Dios, en persona, en cada Eucaristía rige nuestra existencia.
Para compartir:
1.- ¿En qué consiste la alteración que la doctrina adventista del sábado introduce en el Evangelio?
2.- ¿Qué finalidad pedagógica, dentro del plan de la Salvación, tenía la ley del Sábado?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
1] Documento en línea: San Macario de Egipto, monje; Homilía 35 (atribuida). El verdadero y santo sábado. https://www.deiverbum.org/mt-12_01-08/
