Apologética en la Liturgia de la Palabra
Jueves, XXXIII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B.
Lecturas del día: 1M 2, 15-29; Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15; Lc 19, 41-44.
Comentario:
Heroísmo de fidelidad en la fe, lo que nos narran, los libros de los Macabeos, de modo especial hoy, con Matatías.
Un gran contraste se puede ver, con la Jerusalén en tiempos de Cristo. Él se lamenta y llora de dolor por la ceguera espiritual que ve en los habitantes de aquella ciudad, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos.» (Lc 19, 42).
Cristo gime y llora hoy también ante la frialdad de muchos miembros y guías de su única Iglesia, por el silencio ante la apostasía, por acobijar elementos de protestanización. Hay sacerdotes que apoyan abiertamente a las sectas bajo el manto de acomodados ecumenismos.
Cristo sufre por la pérdida de identidad de muchos de sus propios ministros que, en lugar de permanecer fieles y en comunión con su Vicario, el Sucesor de Pedro, prefieren ceder y complacer las apetencias de una sociedad que se postra ante la idolatría del placer y la rebelión contra el orden natural.
Cristo sufre por la ausencia de católicos en sus familias y en las instituciones e instancias del Estado, tengan el coraje y la valentía de Matatías, de respetar y dar la cara por la fe de sus antepasados. El Sí a Cristo, rápido lo vuelven No. ceden fácilmente al dinero, al poder, o ante cualquier improvisado que aparezca diciendo ser pastor o profeta. Los políticos envueltos en brujería, espiritismo, satanismo, y luego besando un crucifijo ante los medios de comunicación para que piensen que son grandes católicos.
Cristo llora de dolor al ver bautizados en los centros de poder que, en lugar de levantar su mano para proteger a los infantes prenatales, al matrimonio y la familia, al orden natural; lo hacen para imponer leyes que aprueban la abominación del aborto, la adulteración del matrimonio, la ideología de género, la eutanasia (asesinato disfrazado de caridad).
Gime y llora al verse rechazado y condenado, porque cuando actuamos y vivimos así lo estamos crucificando; pero, esta vez, por gente que decimos ser suyos.
Que Dios se apiade de nosotros por tantas ofensas a su Santo Nombre.
Para compartir:
1.- ¿Qué actitud tienes como cristiano ante la fe que tus antepasados recibieron de herencia desde los primeros cristianos?
2.- ¿Qué actitud y postura deberíamos tener todos los cristianos ante el crecimiento de la apostasía y el desorden moral de estos tiempos?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc

Los comentarios están cerrados.