Apologética en la Liturgia de la Palabra
XXII Domingo del Tiempo Ordinario
Lecturas del día: Sir 3, 17–18. 20. 28–29; Sal 68, 4–7, 10–11; Hb 12, 18–24; Lc 14, 1. 7–14.
Comentario:
Con extraordinaria belleza, la Liturgia de la Palabra nos muestra hoy a la Iglesia. Pocos la conocen y muchos la adversan; pero, apenas algunos se adentran a mirarla y a saber de ella. También se nos da luces para corregir la torcida y oscura comprensión que muchos tienen acerca de Jesucristo, Único Mediador.
¿Cuál es la Iglesia?
Es, la Iglesia fundada por Cristo, el nuevo Monte desde donde Dios se dejaría ver por su pueblo, y se comunicaría con él. No sería fundada por hombres, sino el mismo Dios, pues así estaba anunciado: “de Sión se ha de decir: «Todos han nacido en ella», la ha fundado el propio Altísimo” (Sal 87, 5).
Ya no hay el miedo que sentían los israelitas cuando Dios les hablaba mediante fuego, huracanes, nubes, estruendos. Ahora Dios se encarnó, haciendo de su Iglesia su Cuerpo (cf. Ef 1, 22-23), actúa en Ella y por Ella y, de este modo, a Ella acudimos, y todos le podemos oír y ver sin temor, sin angustia ni terror: “os habéis acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial… y a la asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su perfección” (Hb 10, 22-23). Es notable que se refiere a la Iglesia Católica, puesto que tiene Santos. Esto se ve cuando afirma: los espíritus de los justos que llegaron a la perfección”. En Ella, su Centro, su Cabeza, su Sol, es Jesucristo, el Mediador de la nueva alianza.
¿Dónde se le encuentra?
La primera lectura y el evangelio nos hablan del lugar. Los ciegos del alma, al leer que esta Iglesia está en lo alto de un cerro, elevan su vista hacia arriba y luego miran a todos hacia abajo. En eso cayeron los fariseos y escribas, en la arrogancia, la altivez y el orgullo excluyente. Ellos se elevaron por encima de los demás, aspirando a privilegios, honores, superioridad. Otros, los que ven con los ojos de Dios, observan dicha cumbre en el testimonio de la humildad, la obediencia y la caridad.
Para compartir:
1) ¿Cómo sabemos que el texto de la segunda lectura habla de la Iglesia Católica, y no de alguna o del conjunto de las denominaciones del protestantismo?
2) ¿Qué significan los términos ‘cumbre’ o ‘enclavada sobre los montes’, que acompañan e identifican a la Nueva Jerusalén, la Iglesia?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc

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