La Montaña Que Nadie Debe Subir
Tal montaña se llama Soberbia. La podemos comparar con una montaña porque el ser humano que se vuelve soberbio vive dentro de sí una elevación vertiginosa y muy encumbrada de su orgullo y presunción ante los demás.
Lo mejor es que nadie se atreva a subir tal montaña, y si alguien la está subiendo ya, que se regrese enseguida; porque, a más la suba, peor será la bajada que tendrá que soportar y sufrir. Todos los que han subido tal montaña se han arrepentido de hacerlo.
A todo el que suba esa montaña le espera una terrible frustración, la cual será mayor a mayor elevación de su orgullo; al bajar tendrá que soportar de modo amargo y, a veces, para siempre, exactamente lo que siempre despreció y rechazó.
Así que, evite o corrija cada cual el grave error de «encumbrarse con desprecio a los demás y en considerarse muy por encima debido a las propias riquezas materiales, morales, intelectuales y sociales». (1)
La montaña que nadie debe subir
«En una ciudad brillante y opulenta vivía un joven llamado Ricardo. Era conocido por su impresionante apariencia, su riqueza, su lujosa casa y su destreza en el deporte. Se enorgullecía de su vida, burlándose de quienes no podían lograr lo que él había conseguido.—»¿Cómo pueden ser tan torpes?» —solía decir, mirando con desprecio a aquellos que no tenían su fortuna ni su físico atlético. Un día, mientras disfrutaba de una carrera en el parque, Ricardo comenzó a sentir un dolor intenso en su cuerpo. Al principio lo ignoró, convencido de que era solo un pequeño malestar. Pero pronto, los médicos le dieron una terrible noticia: una enfermedad degenerativa había comenzado a afectar su salud. En cuestión de meses, su cuerpo se deformó. Ricardo, que antes corría con gracia, ahora necesitaba una silla de ruedas para moverse. Su apariencia y fuerza física se desvanecieron, y se vio obligado a observar la vida pasar desde su hogar, sintiéndose atrapado en su propia montaña de soberbia. Al verse en su nueva realidad, comenzó a reflexionar sobre su comportamiento y su actitud. Ya no podía burlarse de los demás; había aprendido la amarga lección de que la verdadera grandeza no radica en las apariencias ni en la riqueza, sino en la humildad y el respeto hacia todos, especialmente hacia aquellos que había despreciado».
Para compartir:
1.- ¿Cómo cambió la vida de Ricardo a raíz de su enfermedad?
2.- ¿Qué lecciones aprendió Ricardo sobre la humildad y el respeto hacia los demás?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc
Fuente:
(1) Chico González, P. (2006). Diccionario de Catequesis y Pedagogía Religiosa. Editorial Bruño. Lima, Perú.
