En aras de avanzar hacia el encuentro en la unidad de todos los cristianos, es necesario que cada bautizado —dentro o fuera de la Iglesia Católica— abandone el obstáculo del error, del camuflaje, del ocultamiento, y salga a la luz de la transparencia, abrazando con amor la Verdad, que es el mismo Cristo. Y eso pasa también por llamar correctamente a cada organización que se identifique como unida a Cristo o proveniente de Él.
Lo que a continuación se dirá ha sido escrito dentro de ese espíritu y propósito. Puede que a algún lector no le agrade lo que va a leer; espero sepa comprender que salir del error siempre implica un movimiento difícil. Como una vacuna que duele al tratar una enfermedad, pero que aceptamos porque es necesaria. Del bien es fácil apartarse, porque las tentaciones del maligno nunca faltan; pero salir del mal es difícil, porque exige sinceridad personal y una batalla interior para vencer al maligno, que suele esconderse en nuestros propios apegos, costumbres y modos de pensar alejados de la verdad.
Debe corregirse el modo de nombrar a varias denominaciones.
Comencemos por la primera Iglesia que existió: la IGLESIA CATÓLICA. Fundada por Cristo en el año 33, en Galilea. Por ser de CRISTO, sus miembros se llaman CRISTIANOS; por ser universal, se llaman CATÓLICOS. Y por haber recibido de Cristo el Evangelio, también deben llamarse EVANGÉLICOS.
Seguimos con los LUTERANOS, fundados por MARTÍN LUTERO en Alemania (1521). Debemos admirarlos, porque con sano orgullo reconocen quién fue su fundador. No lo ocultan.
Igualmente, los CALVINISTAS, fundados en Suiza por JUAN CALVINO en 1549. Como los luteranos, ellos también, a pesar de haber cumplido casi 500 años, siguen llamándose según el nombre de su fundador. Así deberían hacerlo todos los demás grupos que se autoproclaman cristianos.
Los ADVENTISTAS, fundados en Estados Unidos por WILLIAM MILLER en 1818, deberían llamarse MILLERIANOS.
Los TESTIGOS DE JEHOVÁ, fundados por CHARLES TAZE RUSSELL en Estados Unidos en 1876, deberían llamarse RUSSELIANOS.
Los PENTECOSTALES: si realmente fueran pentecostales, su historia como organización debería haberse iniciado en Pentecostés y contar con sedes a lo largo de más de dos mil años desde la venida de Cristo. Sin embargo, surgieron por primera vez en 1901, en Estados Unidos. Dado que su fundador fue CHARLES PARHAM, el nombre correcto de esa denominación debería ser CHARLISTAS o CHARLEROS.
La LUZ DEL MUNDO, fundada por EUSEBIO FLORES en Guadalajara, México, en 1926, debería llamarse EUSEBIANOS o FLORIANOS.
De igual forma deberían denominarse muchas otras organizaciones que proliferan por todas partes, adjudicándose el nombre de Cristo, pero sin ofrecer explicación clara de su origen. Cuando se les pregunta a sus miembros de dónde surgieron, quién los fundó, en qué país y en qué año, suelen guardar silencio, cambiar de tema o restarle importancia a la pregunta.
Es fundamental proteger las almas que acogen con sinceridad a quien les habla de Cristo, evitando que se manipulen términos bíblicos para ocultar el verdadero origen de organizaciones fundadas con fines ajenos al Evangelio, muchas veces con intereses económicos o divisivos, que terminan atentando contra la única Iglesia que Cristo fundó.
Para compartir:
1.Dada la importancia del conocimiento y la formación en la fe, ¿qué pasos concretos podemos tomar para profundizar nuestro entendimiento de la doctrina católica y su historia?
2.¿En qué puede ayudar que cada organización que se presente como unida a Cristo se identifique según su fundador, tal como lo hacen la Iglesia Católica, los luteranos y los calvinistas?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
