Las lecturas de hoy parecieran tener poco de apologético al no tocar temas que el protestantismo acostumbra a usar para enfrentar al catolicismo. Sin embargo, podríamos entresacar algunos rasgos de perfil, a modo de claves, que podrían ayudar a encontrar e identificar quienes son verdaderos cristianos:
a) Obediente a Cristo:
Acepta y sigue al pastor que Cristo le confió el pastoreo de su alma (cf. Jn 21, 15-17).
b) Tiene paz interior:
Fruto de su experiencia viva e intensa de Dios que está presente en quienes no pierden el dominio de sí mismos ni su mansedumbre cuando por su fe son perseguidos, azotados, encarcelados, maltratados, ofendidos. Podría decirse que en las pruebas y tribulaciones podemos reconocer al verdadero cristiano.
c) Siempre alegre:
Viene acompañada de la paz interior, y es resultado de ella. Son los que viven según dice el Salmo: “¡Aclamen al Señor, toda la tierra, estallen en gritos de alegría!” (Sal 97, 4). Quienes encuentran la fe verdadera, permanecen en ella y han colmado su corazón de una presencia de Dios auténtica, llevan derramada de alegría su alma, aun en medio de las circunstancias más difíciles.
d) Capaz de perdonar:
Amar a los enemigos y hacer el bien a quienes nos hacen daño es quizás lo que más le cuesta a toda persona. Esa dificultad está presente tanto en católicos como en protestantes o “ateos”, porque toca lo más profundo de la fragilidad del ser humano; le puede pasar a cualquiera. No distingue condición o pertenencia a grupo alguno, pero es la condición más indispensable para poder ser un cristiano. Es lo que Cristo a todos nos enseñó en la cruz. Tan importante y fundamental es para un cristiano perdonar, que allí reside justo una de las principales diferencias entre el cristianismo y las demás religiones existentes en el mundo.
e) Es veraz. No miente, no finge (2Co 6, 8):
Es aquel al que, de modo general y con argumentos dichos a la ligera, todos acusan de falso, engañador, inventor de doctrinas y dogmas; pero que siempre, con serenidad, gozo y fuerza da razón de su esperanza en Cristo exponiendo con esplendor de claridad, firmeza y belleza, la fuerza de la verdad que le acompaña.
f) Como pobres, enriquece a muchos. (2Co 6, 10)
No es amante del dinero, ni se forra de bienes; más bien, cuanto pasa por sus manos lo multiplica en favor de los desposeídos o para la salvación de las almas; y, para sí mismo, se reserva la austeridad, el sacrificio, el hambre, la fatiga, terminar el día extenuados sirviendo a los demás.
Para compartir:
1.- ¿Cuáles de estos rasgos te acompañan, y cuáles te faltan?
2.- ¿Qué otros rasgos o cualidades podrías añadir de un verdadero cristiano?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
