Pbro. Héctor Pernía, mfc La respuesta es No.  (324) “Lo que contamina no es lo que entra por la boca sino lo que sale del corazón” (Mt 15,11-20; Mc 7,15-20). “¡Lo que Dios ha purificado, no lo llames tú impuro!” (Hch 11,4-10). Llamado a la prudencia. No escandalizar cuando comemos. ¡Todo alimento es puro! (cf. Rm