Sagrada Familia, escudo poderoso de Dios para la defensa de la humanidad.

  • Liturgia<📖> Apologética
    De la Liturgia de la Palabra.
    II Octava de Navidad. Ciclo C.
    Fecha: 30 Diciembre de 2018

    Comentario: En torno al cálido ambiente de la sagrada familia de Nazaret, celebramos hoy el regalo de haber nacido, también nosotros, en el seno de una familia. Reflexionemos acerca de la semilla sembrada por Dios en la tierra para hacer fecunda la especie humana de una generación a otra.

    Hoy festejamos…

    Que Dios Padre hizo al hombre a su imagen y semejanza, y le dio el poder para engendrar y para ponerle nombre a nuevas vidas humanas y al resto de las criaturas (cf. Gn 2, 19). Por eso le decimos “padre” al hombre que nos engendró, y no a la mujer que nos parió.

    Que Dios Padre embarazó, por obra del Espíritu Santo, a la madre de Cristo y la hizo su esposa y, con ello, la hizo madre de todos sus hijos, especialmente, de nuestro Salvador y Redentor. Triste, que haya hijos de Dios a quienes, las neuronas, no les da para darse cuenta de algo tan sencillo y tan hermoso: María es madre de Dios, porque parió, amamantó, crio y acompañó a Cristo hasta su muerte y su resurrección, y Cristo es Dios.

    Que somos hermanos en Jesucristo y, como dice en Hb 2, 11: ”El santificador como los santificados tienen el mismo origen. Por eso no se avergüenza de llamarles hermanos”. Como escribió San Ireneo: ”El Verbo de Dios se hizo hombre y el Hijo de Dios se hizo del hombre para que el hombre, unido íntimamente al Verbo de Dios, se hiciera hijo de Dios por adopción.” (Contra las herejías, 3, 19). Sufrimos, pues, muchos hermanos rompieron la unidad de la familia de Dios, y hoy vivimos enfrentados y divididos.

    Que somos una familia espiritual, con madre, padre y hermanos: No somos sólo hijos sólo en la carne. Como dice el evangelista: ”Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios”. (Jn 1, 13). El cristiano es, en el espíritu, un hijo completo, por lado y lado: tiene padre y madre. Reconocen y reciben, por ello, como madre a la Virgen María (Jn 19, 26). Sufrimos, pues, muchos hermanos, no la quieren por madre. De algún modo la rebeldía de Esaú (cf. Gén 27) iba a tener también, en la Nueva Alianza, su presencia.

    La celebración de la Sagrada Familia renueva, confirma y fortalece la defensa de la familia en estos tiempos de rebelión moral, en los que pretenden alterar el orden natural de la creación (cf. Rm 1, 27; 1Cor 6, 9; Gál 5, 16).

    Preguntas para compartir:

    1.- ¿Qué semejanzas y diferencias encuentras, en el modo y modelo de ser familia, entre catolicismo y protestantismo?

    2.- ¿Qué representa, para el mundo actual, el modelo de la Sagrada Familia, ante las amenazantes legales de la estructura familiar?

    Elaborada por:
    Pbro. Héctor Pernía, mfc

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