El subjetivismo como origen de todo sectarismo.

  • LITURGIA 📖 APOLOGÉTICA
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de la Palabra:
    Fecha: 25-11-2018
    Solemnidad Cristo Rey del Universo

    Comentario: Muchas veces, a pesar de que en el diálogo con los hermanos esperados llega a mostrarse lo equivocado que están, el principal problema no es doctrinal, sino que procede de la voluntad, es decir, que aunque se tenga claridad en la verdad de la fe, sin embargo, los hermanos esperados no están dispuestos a dar su brazo a torcer.

    Las lecturas de este ciclo B correspondientes a la Solemnidad de Cristo, Rey del Universo, proclaman la Realeza de Jesús por encima de cualquier otra propuesta o pretexto. Sin embargo, tal y como lo hizo Pilato, cristianos y no cristianos, católicos y esperados, seguimos ante Jesucristo poniendo en duda su grandeza y singularidad.

    Por todo esto, hemos de descubrir que sólo desde la conversión del corazón es posible asumir la Realeza de Cristo. Y que el Señorío de Jesús no es una cuestión de palabras vanas que se conforman con reducir el cristianismo a una ética de comportamiento o un entramado doctrinal.

    La verdadera conversión es aquella que llevó al Beato Cardenal John Henry Newman a pasar del Anglicanismo al Catolicismo; a Santa Edith Stein del ateísmo a la fe cristiana; a San Agustín del maniqueísmo al Bautismo; a San Óscar Arnulfo Romero, a vivir un episcopado profético, entre otros.

    Sólo cuando se renuncia a la subjetividad, la verdadera Fe se hace presente, porque deja de hacerse de la propia voluntad el supremo referente, incluso de la misma fe, y comienza a vivirse en obediencia a la Palabra de Dios, a frecuentar los Sacramentos y a vivir la caridad sin excusas. Sólo así el Reino de Cristo deja de ser un pretexto para teologías baratas o para espiritualismos irresponsables.

    Preguntas para compartir:

    1.- ¿Qué papel juega la subjetividad en la vida de fe?

    2.- ¿Cuáles son las consecuencias de una verdadera conversión?

    Elaborado por:
    P. Cristopher Cortés Pliego

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