¿Paraíso sí, infierno no?

  • Liturgia<📖> Apologética
    De la Liturgia de la Palabra.
    XXI Sem. T. Ordinario
    Fecha: 30 de Agosto de 2018
    Comentario: Antes de entrar al tema de hoy, queremos hacer mención de una preciosa nota apologética que traen las lecturas propias de la fiesta de Santa Rosa de Lima, en ocasión de que pueda servir para aquellas comunidades de América donde hoy se celebra su fiesta:
    El tesoro de la perla preciosa: la castidad, y la vocación a la vida consagrada a Dios:
    La virtud y gracia del celibato, de la castidad, y la vocación al sacerdocio y la vida religiosa son para quienes lo viven, como ese tesoro precioso o esa perla fina de las que habla el Evangelio de hoy (cf. Mt 13, 44-46) en la Liturgia que conmemora la fiesta en honor a Santa Rosa de Lima. Los que encuentran y reciben el regalo de la vocación al sacerdocio y la vida religiosa van y lo dejan todo y se quedan, como María, con la mejor parte (cf. Lc 10, 41-42). La mayoría se va, como Marta, a desesperarse y angustiarse por los afanes de conquistar bienes de este mundo pasajero y lleno de vanidades, que nunca les proporciona la felicidad plena que sólo Cristo puede dar, y que santa Rosa de Lima encontró.
    ¿Paraíso sí, infierno no?
    Muchas personas, actualmente, viven como si el infierno no existiera. Durante décadas la sociedad ha ido dejando de creer en su existencia, tanto nuestros hermanos esperados como muchos de los mismos católicos. De hecho, muchos protestante eso lo arrastran desde su tiempo de ser, supuestamente, católicos.
    Son personas que predican la existencia de un Dios tan misericordioso y amoroso que evitará que vayamos al infierno. Algunos pretenden ser más misericordiosos que Dios. El infierno se comienza a vivir aquí en la tierra, ¿y qué es infierno? en sencillas palabras, LA AUSENCIA DE DIOS. Por ahora, temporal, y luego, eterna, para quienes obstinadamente rechazan la gracia y el don de la salvación. Basta con ver alrededor nuestro para percibir que hemos dejado de adorar a Dios. Nuestras palabras, y nuestros propios actos, nos delatan. Hemos concebido a un dios “a nuestra medida”; vamos tras cualquier cosa que nos haga “sentir mejor” para calmar nuestra ansiedad, para llenar un vacío que no termina de llenarse nunca.
    Se nos ha proclamado durante generaciones: “¡Convertíos, Cristo viene pronto!” ¡Que! Nos hemos ¿cansado? de esperar. Ojalá no nos pase como a las vírgenes, que por descuidadas y confiadas en sí mismas se quedaron fuera del reino de los cielos (Mt 25,1-13). O como lo dice el evangelio de hoy, que por no estar en vela, de repente venga el ladrón y derrumbe nuestras paredes. (Mt 24,43).
    En cualquiera de los casos, nos muestra que hemos de estar alerta para no ir al infierno, porque si Jesús vino a mostrarnos el camino para ir al Padre; entonces debe haber un camino, o muchos, que nos conducen a otro sitio, como dice Jesús, a donde se mandan a los hipócritas y que describe como “el rechinar de dientes” (Mt 24, 51). Él nos advierte contra este sitio: “Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.” (Mt 5,29; 10,28).
    Entonces, queridos hermanos, el infierno sí existe. Porque Cristo no miente y él reveló su existencia:
    “Allí será el llanto y el crujir de dientes” (Lc 13,28)
    “ y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes”. (Mt 13,42; 22,13; 25,30)
    “Lo verá el impío y se irritará; rechinará los dientes y se consumirá; el deseo de los impíos perecerá.” (Sal 112,10)
    “¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna? ” Mateo 23,33
    “Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna. Donde su gusano no muere y el fuego no se apaga. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga; pues todos han de ser salados con fuego.” (Mc 9,45-49)
    Por todo esto busquemos la salvación. Así como existe el Paraíso también existe el infierno. Procuremos pues, que nuestra morada sea al lado de Dios, contemplando su rostro y su gloria. Y, por supuesto, abrazados por María, nuestra madre celestial.
    Preguntas para compartir:
    1.- ¿Qué es para ti el infierno?¿Cómo lo imaginas?
    2.- ¿Cómo trabajas para la salvación de tu alma?
    Elaborada por:
    Adelina Ruíz Mfc
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