Acompañamiento Espiritual Ante Ataques Demoníacos
Una persona que esté sufriendo un ataque demoníaco extraordinario necesita un director espiritual, quizás más que al exorcista, porque toda la actividad del demonio consiste en engañar. ¿Cuál engaño quiere realizar? El engaño de hacer creer que él sí está presente, infundiendo pensamientos como: «¡Miren!, ¡está atacando, está hablando, y Dios no está! ¿Dónde está? ¿Ustedes lo ven? ¡No lo ven! ¿Está haciendo algo? ¡No, no hace nada!».
Sí no se sabe teología básica —como, por ejemplo, que es imposible que Dios no esté, pues una de sus cualidades es la omnipresencia, o que es imposible que Dios no ame o no dé su gracia—, se puede ser engañado fácilmente. Por eso la persona necesita dirección espiritual, porque el enemigo la va a bombardear con muchos pensamientos, no solo internos, sino también a través de otras personas. Sobre todo, la va a engañar en la interpretación de los sucesos que están ocurriendo; por lo que la persona, si no tiene un acompañamiento espiritual, tiende a desesperarse.
Una persona víctima de una acción extraordinaria del demonio es un hijo de Dios, es un miembro de la comunidad cristiana. Por lo tanto, debe ser acompañada por su comunidad, empezando por su pastor, que es el párroco, y luego por personas que le ayuden, porque de esta manera evitan el engaño. Dejarla en la soledad es terrible, porque en la soledad se desespera y comete graves errores, como acudir a un brujo y sus afines buscando una solución que en esos caminos no va a encontrar, sino que, al contrario, la dejará en peor estado.
Para compartir:
1.- ¿Por qué es fundamental que una persona que enfrenta un ataque demoníaco extraordinario tenga un director espiritual, y qué rol juega este en el proceso de sanación y discernimiento?
2.- Según el texto, ¿de qué manera la comunidad cristiana puede apoyar a una persona en estas circunstancias, y cuál es el peligro de dejar a alguien en soledad durante momentos de crisis espiritual?
Elaborado por:
P. Domingo Pernía, exorcista
