Cristo es Dios; no es un ángel o un mero profeta

Pbro. Héctor Pernía, mfc

Ten esto presente cuando estés ante algún Testigo de Jehová y auxíliale en la fe.

(53) Refiriéndose a Jesucristo, el profeta Isaías anunció: “Se dirá aquel día: Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahveh” (Is 25,9).

Jesucristo es el “YO SOY”. El mismo que le habló a Moisés, se le reveló a los judíos diciéndoles: “Morirán en sus pecados, porque si no creen que YO SOY, morirán en sus pecados” (Jn 8, 24-28; 13,19; Ex 3,13-14).

Le mataron porque se igualaba a Dios (Jn 5,18-19; 22-24).

El apóstol Tomás le dijo: “Señor mío y Dios mío” (Jn 20,28). Pablo así lo proclamó: “Dios bendito por los siglos” (Rm 9,5); “En Él reside la plenitud de la Divinidad corporalmente” (Col 2,9); “el gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Ti 2,13). También el apóstol Pedro lo predicó: “… por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo” (2Pe 1,1).

Y no es ningún arcángel Miguel: Cristo está por encima y es superior a todos los ángeles. ¿A qué ángel, sino sólo a Jesucristo, Dios le dijo: “Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy; y también: “Yo seré para él Padre, y él será para mí Hijo” o, “siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies?” (Hb 1,1-14). ¿Y qué lógica puede tener que el arcángel Miguel sea el mismo Jesucristo si, mientras él estaba en el vientre de María, el arcángel Miguel estaba fuera protegiéndolo a él y a su madre ante los ataques del dragón para acabar con la madre y el niño? (Ap 12,4-8).

Ante él se postraron para adorarle (Jn 9,36-38; Mt 2,2.10-11; 28,9); porque Él es el Dios verdadero y la Vida eterna (1Jn 5,20). El hace lo mismo que hace Dios; y todo juicio lo entregó al Hijo para que lo honren igual que al Padre (Jn 5,19.22-23).

Él es la Palabra, estaba con Dios, era Dios; se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1,1.14). Todo lo del Padre es de Cristo. Y el Padre es Dios (Jn 17,10). Quien lo ve a Él ve al Padre. El Padre está en Él… (Jn 14,8-11).

¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen? (Mc 4,39-41). Él es el Alfa y la Omega, vive por los siglos de los siglos, tiene las llaves de la Muerte y del Hades (Ap 1,14-18).

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