
Apologética en la Liturgia de la Palabra
Martes, XX Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo C
Lecturas del día: Ez 28, 1–10; Sal Dt 32, 26–28. 30. 35–36; Mt 19, 23–30
Comentario:
Hoy la Liturgia de la Palabra nos ofrece nuevas luces para conocer y defender la fe verdadera ante aquellos que acusan a los católicos de ser idólatras:
¿En qué consiste la idolatría?
Si te dijeron que los ídolos son las imágenes que usan los católicos, es necesario que sepas que te informaron muy mal. Tales, solo repiten desprecios de otros que desvirtúan los textos bíblicos para calumniar y poner en descrédito a la Iglesia Católica, aprovechándose de la ignorancia generalizada que la población católica tiene de la Biblia y de su propia Iglesia.
Veamos en la Biblia un caso clásico de lo que es la idolatría.
Al príncipe de Tiro, engreído en su orgullo ególatra, Dios le mandó a decir: «Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice el Señor Yahvé: ¡Oh!, tu corazón se ha engreído y has dicho: «Soy un dios, estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares.» Tú que eres un hombre y no un dios, equiparas tu corazón al corazón de Dios” (Ez 28, 2).
Aquel príncipe se creía el más elevado de los sabios, la encumbrada riqueza de sus tesoros le hicieron presumir de su sabiduría e inteligencia, hasta equiparar su corazón al corazón de Dios (v. 6). Dios le advierte la desgracia que su propia soberbia traería sobre sí cuando los bárbaros borren a espada toda su gallardía: «¿Podrás decir aún: «Soy un dios», ante tus verdugos? Pero serás un hombre, que no un dios, entre las manos de los que te traspasen” (Ez 28, 9).
El príncipe de Tiro, simple hombre, se mandó levantar esculturas para declararse a sí mismo «Dios». Los católicos, en cambio, tienen esculturas de Jesucristo, el Dios verdadero y la vida eterna (cf. 2Cor 4, 4; Col 1, 15; 1Jn 5, 19-20). ¡Vaya diferencia!
La idolatría va por otro camino
El esposo de una catequista me contó acerca de un chofer de una unidad de transporte público que se lanzó hace unos pocos meses a pastor para crear su propia «iglesia» y buscar dinero como sea. ¿Su Dios es Jesucristo? ¡No! Su Dios es la codicia. Igualmente me comentó de otro que fundó una secta llamada Roca Fuerte, y varias veces engañó a esa empresa de transporte. La contrató varias veces y nunca canceló sus deudas.
Por ahí es que va la dirección hacia el más elevado de los ídolos: el dinero y la codicia; el amasar fortuna mediante el engaño y la utilización de la Biblia como mercancía para estafar y robar. Es ese el ídolo que Jesús condena hoy en el santo evangelio, cuando dice: «Yo os aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los Cielos. Os lo repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos» (Mt 19, 23-24).
Para compartir:
1.- ¿Qué diferencia hay entre una imagen que representa a la Cristo o a sus siervos, y otra que represente a un hombre cualquiera que a sí mismo se declare «único dios»?
2.- Siendo que el mayor de los ídolos es el dinero y la codicia, ¿por qué la mayoría de las sectas la reducen a atacar las imágenes cristianas?
Elaborado por:
P. Héctor Pernía, mfc

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