Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXXII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B.
Lecturas del día: Sb 18, 14-16; 19, 6-9; Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43; Lc 18, 1-8.
Comentario:
En el evangelio de hoy vemos que Jesús claramente enseña a orar, con el ejemplo de la viuda que repite con insistencia su petición (cf Lc 18, 3-5).
Muchas veces los católicos son criticados por rezar el Rosario
Para ellos es «vana palabrería». Ellos no se percatan que cada parte del Santo Rosario está hecha de fragmentos tomados de la Biblia: el Padrenuestro (cf. Mt 6, 9-13), del Ave María (Lc 1, 28; 42), el Gloria (cf. Mt 28, 18-20); y, los Misterios, son un resumen de toda la vida de Cristo, y son tomados, también, de la Biblia.
No se debe confundir “rezar” y “palabrería:”
La oración insistente, no es causa perdida, y aunque el juez era injusto, la insistencia de la viuda de que le hiciera justicia hizo que el juez accediera a su petición. Y el Señor hace una analogía: «y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?» (Lc 18, 7) de esta misma manera nuestro Padre que está en el cielo nos concederá lo que le pedimos con insistencia.
¿Cómo llamarle a la palabra de Dios, vana palabrería?
Esto sería atrevimiento y un pecado gravísimo; sin embargo, esto hacen los sectarios al llamarle palabrería al Padrenuestro y al Avemaría, que están en la palabra de Dios. Tales grupos que arremeten contra los católicos, deberían examinar la abundancia de repeticiones en sus oratorias, en las que se hacen grandes expertos en ganar la admiración, especialmente de católicos indecisos e ignorantes de Biblia.
¿A qué se refiere en la Biblia a orar con vanas repeticiones?
Un ejemplo lo vemos en las vanas palabrerías de los profetas de Baal: cf. 1 Re 18, 26.
También las encontramos en la manera vanagloriosa del fariseo orar en el templo, jactándose de ser mejor que el publicano: «El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: «¡Oh Dios! Te doy gracias… Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo…» (Lc 18, 11-12). Sin embargo, la actitud diferente del publicano, quien era incapaz de alzar la mirada al cielo y solamente repetía la misma oración, «¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!» (cf. Lc 18, 13) esa insistente plegaria agradó más a Dios, que las presumidas oraciones espontaneas del fariseo.
¿Dónde podemos encontrar una oración modelo?
Quizás en el lugar más inesperado, con aquella oración que Jesús hizo en el huerto de los Olivos «Los dejó y se fue a orar por tercera vez, *repitiendo las mismas palabras*” (Mt 26, 44). Jesús dialoga con su Padre repitiendo las mismas palabras.
A los grupos protestantes el cielo les va a parecer muy aburrido e inadecuado, pues allí los ángeles también oran repitiendo una y otra vez, día y noche, las mismas palabras. Así está escrito: «Y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, «Aquel que era, que es y que va a venir»» (cf Ap 4, 8 ).
Para compartir:
1.- ¿De quién podría venir, y con qué propósito, el tratar de impedir al cristiano repetir oraciones?
2.- ¿Oras diariamente y perseveras en oración insistentemente?
Elaborado por:
Jorge Luis Herrera, mfc
