Apologética en la Liturgia de la Palabra
Miércoles, XXIX Semana del Tiempo Ordinario
Lecturas del día: Rm 6, 12 -18; Sal 124, 1-8; Lc 12, 39 -48
Comentario:
Cuidado con las incoherencias
Es muy frecuente que nos encontremos con personas que miren el pecado como un capítulo viejo y pasado de su vida, y pregonen cosas, como…: “cuando yo era católico era un borracho, un mujeriego, un mundano. Ahora me convertí a Cristo, y ya no soy como esos mundanos”. Pero, simultáneamente, abundan en errores y contradicciones, y llevan una doble vida; por un lado, un discurso; y, por otro, las incoherencias, como la de un pastor protestante que defendía a capa y espada que él no era pecador, que ya no cometía ningún pecado. El apóstol Pablo les advierte: ”Díganme: el hecho de que ya no estemos bajo la Ley sino bajo la gracia, ¿nos autoriza a pecar? Claro que no” (Rm 6, 15).
En la carta a los Romanos, Pablo nos dice que quienes viven bajo la Ley son esclavos, y quienes viven bajo la luz de la Gracia, son hombres libres (Cf. Ef 2, 15; Col 2, 14). Nos ayudará a entender mejor esto, yendo a otros pasajes, como en Jn 1, 17, donde dice que la Ley nos vino por Moisés, y, la Gracia, por medio de Jesucristo; o, de Ga 5, 3-4, donde se nos advierte que, quien se aparta de la Gracia, para devolverse a la esclavitud de las obras de la Ley, ya Cristo no les servirá de nada, porque sería como, alejarse de la Luz para ir a las sombras, o renunciar a la realidad, para irse a vivir de sólo eran figuras de lo venidero. No podemos, por lo tanto, decir que soy cristiano, mientras, a la vez, predico que estamos obligados, como esclavos de la Ley, a no comer grasas o sangre, a guardar el sábado, a pagar el diezmo, entre otras.
Esta incoherencia también se ve presente en muchos católicos. Pues caemos, con frecuencia, en el error de darle más importancia, en nuestros actos, a costumbres y normas externas, que a la caridad y a la escucha obediente a la Palabra de Dios.
El Purgatorio, ¿dónde aparece en la Biblia?
Aunque literalmente no lo menciona, el santo Evangelio de hoy, lo alude y lo evidencia en estas palabras que dijo el Señor:
”Este servidor conocía la voluntad de su patrón; si no ha cumplido las órdenes de su patrón y no ha preparado nada, recibirá un severo castigo. En cambio, si otro servidor hizo sin saberlo algo que merece castigo, recibirá menos golpes” (Lc 12, 47).
¿Cómo vemos allí que habla del Purgatorio? A la persona que muere, y en vida conocía bien los mandatos de Dios, y no los obedeció, se le exigirá más, y, en consecuencia, tendrá mayor castigo. Estos van a la condenación. En cambio, los que, sin conocerlos, no cumplieron los mandatos de Dios, ellos recibirán menos castigo. Es decir, ellos no van a donde los primeros, pero tampoco al cielo, pues también recibirán castigo, aunque menos, y en el cielo no hay nadie pagando castigo. Por lo tanto, ese lugar espiritual no puede ser otro sino el Purgatorio.
Para compartir:
1) ¿Conoces casos donde se muestran la incoherencia de, por un lado llamarse Cristiano, y por otro, apartarse a obras de la Ley ya abolidas por el propio Jesucristo?
2) ¿Qué comentarios agregarías a la alusión que se hace en el santo Evangelio sobre el Purgatorio?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
