Apologética en la Liturgia de la Palabra
Jueves, XVIII Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B
Lecturas del día: Nm 20, 1–13; Sal 94, 1–2, 6–9; Mt 16, 13–23
Comentario:
La Palabra de Dios de hoy es como para dejarnos pasmados a todos quienes nos ocupamos de algún servicio en la Iglesia; sobre todo, para quien esté viviendo momentos elevados en su vida espiritual. Nos dice: “¡cuidado con creerte mucho cuando estés llegando a la cumbre del encuentro con Dios!”. “¡Cuidado con hincharte de orgullo valiéndote de las bendiciones y gracias que Dios te ha dado!”.
Tanto la primera lectura como el Santo Evangelio nos advierten y recuerdan que ningún humano está exento de ser tentado en cualquier ocasión y circunstancia, incluso aquel que se crea haber alcanzado el nivel más elevado de santidad. Aplican perfectamente aquellas palabras de Pablo: “El que se crea seguro que tenga cuidado de no caer” (1Cor 10, 12).
En la primera lectura, Moisés y Aarón, son reprendidos por Dios porque en lugar de glorificarlo a Él ante todo Israel anunciando que Dios ordenó golpear la roca con la vara para que de ella manara agua, se pusieron a reprender al pueblo tomando para ellos mismos ese mérito. Moisés les dijo: ”Oigan, pues, rebeldes! ¿Así que nosotros vamos a hacer brotar para ustedes agua de esta roca?” (Nm 20, 10).
En el Santo Evangelio, sucede algo muy similar con Pedro, Jefe y Cabeza de la Iglesia, como Moisés, que fue Jefe y Cabeza de Israel. Apenas es elegido y constituido por Cristo para ser la roca viva para edificar Su Iglesia, congregar su Rebaño (cf. Mt 16, 17-19) y protegerlo de la dispersión que le circunda a causa de los falsos maestros y profetas (cf. Mt 16, 13-17), Pedro fue alcanzado y usado por Satanás como instrumento para tentar a Cristo y evitar que fuese a Jerusalén a sacrificarse por la Salvación de todos.
Qué pensar entonces de los falsos pastores que predican diciendo que son salvos, que ya no tienen pecado, que eso les sucedió sólo cuando eran católicos. Como dice Pablo a los Corintios: ”No está aprobado el que se recomienda sólo; sino el que está recomendado por el Señor”. (2Cor 10, 18). Por esta señal se descubre de modo rápido a los que son falsos pastores, porque sus propias bocas los confiesan como mentirosos y engañadores cada vez que se autoproclaman santos, inmaculados y salvos.
Qué fácil y prontos somos de caer en la tentación de tomar como nuestras las glorias que sólo le corresponden a Dios. Moisés y Aarón, se llenaron de orgullo porque de la roca hicieron salir agua para dar de beber al pueblo, ignoraron a Dios quien con su poder lo hizo, y lo de Pedro, utilizado por Satanás para intentar hacer tropezar a Cristo, justo luego que vive la gloria de ser elegido por Cristo como la Roca (Cefas) viva para edificar su Iglesia. Todo esto nos debe enseñar a no presumir, a no gloriarnos de nosotros mismos; pues, si Cristo, siendo Dios, fue tentado en su humanidad por Satanás en el desierto, ¿cuánto más nosotros no vamos a ser objetivo de tentaciones?
Para compartir:
- ¿Qué cuidado debemos tener cuándo por medio nuestro Dios obre bendiciones?
- ¿Qué opinas de personas que se autoproclaman santas y salvas, y; sin haber sido absueltas de sus pecados, se declaran sin pecado alguno?
Elaborado por:
Pbro. Héctor Pernía, mfc
