
Apologética en la Liturgia de la Palabra
Sábado, XXIX Semana del Tiempo Ordinario. Ciclo B
Lecturas del día: Rm 8, 1-11; Sal 23, 1-6; Lc 13 ,1-9
Comentario:
Es muy común encontrar hermanos no católicos, afirmando respecto de la salvación, que ellos ya son salvos por gracia y que no tienen que hacer nada al respecto. Muchos, como los calvinistas, creen estar predestinados a la SALVACIÓN. ¿Qué pensar al respecto?
El Señor nos muestra con una parábola, cómo el dueño viene a buscar fruto a su higuera y no lo encuentra, y la paciencia del labrador que le pide no arrancar aquella higuera y que la deje otro año más. Dios, que es el Dueño, espera de nosotros Frutos de verdadera conversión. No predestina a nadie al infierno, sino que tiene paciencia y misericordia. Dios no puede hacer lo que aborrece.
”Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad” (1Tim 2, 3-4).
Dios ha capacitado al hombre con verdadera Libertad, y espera de nosotros una respuesta. Si ya estuviéramos destinados a un infierno o a un cielo ¿Qué sentido tuviera habernos dado la libertad, y tantos dones y talentos para ponerlos al Servicio de los demás?
Recordemos la parábola de los Talentos, como a unos le dio 10 a otro 5, y así sucesivamente. Al final, al que estaba dando fruto se le dio más, pero a aquel que escondió su talento bajo tierra se le quitó hasta lo que creía tener. Esto significa que la misma vida nos llevará a una auténtica conversión o alejamiento voluntario de la salvación. Uno mismo es quien pierde la vida o la gana.
Curiosamente, en el Evangelio de hoy notamos algunos sucesos que reflejan persecución, accidentes y muerte. En las promesas que nos hace el Señor incluye las persecuciones. Las persecuciones no son agradables, pero sirven de abono para el crecimiento del cristiano. Éste es el abono o el estiércol que no tiene apariencia de bueno pero nos hace Crecer. Hoy las sectas protestantes le huyen a la cruz y solo buscan la prosperidad y el bienestar personal; el cristiano, en cambio, está llamado a perseverar en medio de las pruebas.
”Jesús dijo: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, CON PERSECUCIONES; y en el mundo venidero, vida eterna” (Mc 10, 29-30).
”Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará” (Mt 24, 13).
Por lo pronto no nos quedemos con la sola FE y pongamos por obra su Misericordia para alcanzar Misericordia, pues “la Fe sin obras está muerta” (St 2, 14-17).
Para compartir:
- ¿Qué me pide Jesús en el Evangelio de hoy?
- ¿Qué hago en para evangelizar mi comunidad, en mi trabajo o en mi familia, para que cuando el Señor venga me encuentre dando fruto?
Elaborado por:
Jorge Luis Herrera, mfc

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